Garantizar la inocuidad del recurso hídrico es fundamental. Bajo la Resolución 2674 de 2013, tratamos el agua para consumo humano como un alimento, priorizando la eliminación de sedimentos, biopelículas y microorganismos patógenos para dar estricto cumplimiento a la Resolución 2115 de 2007.
El proceso de saneamiento se ejecutó siguiendo una rigurosa metodología de cuatro fases, diseñada para maximizar la higiene sin comprometer la integridad estructural de los reservorios.
Evacuación controlada del volumen de agua y remoción mecánica de sedimentos en el fondo.
Fregado manual con fibra sintética no abrasiva para proteger la capa impermeabilizante.
Aplicación de hipoclorito de sodio por aspersión para eliminar esporas, bacterias y virus.
Neutralización y remoción de cualquier suciedad residual para garantizar la pureza.
El análisis visual y técnico de los tanques subterráneos reveló un estado general satisfactorio.
No se evidencian fisuras activas ni infiltraciones de aguas freáticas en la placa o muros.
Observación Técnica: Se detectaron manchas localizadas. Aunque la estanqueidad es correcta, sugieren desgaste natural. Riesgo de anclaje de biopelículas.
Flotadores operan correctamente. Válvulas y canastillas despejadas, flujo óptimo hacia bombas.
Para mantener los estándares de potabilidad exigidos por el DADIS y prevenir el deterioro acelerado de la infraestructura debido al entorno costero, el experto en saneamiento recomienda el siguiente plan:
Inspección trimestral de hermeticidad de escotillas para evitar ingreso de vectores y polvo.
Inspección de hermeticidad de escotillas para evitar ingreso de vectores.
Prevenir formación de biofilm en zonas con manchas.
Un ciclo de 6 meses para prevenir la formación de biofilm en las zonas con desgaste de impermeabilización.
Programar prueba de adherencia del recubrimiento para prevenir desprendimiento por porosidad.
Prueba de adherencia del recubrimiento preventivo.